La Asociación de Entidades Locales del Pirineo Aragonés expresa sus condolencias por el fallecimiento de un militar de la UME y reclama que la prevención y la defensa de los pueblos sean una prioridad permanente
ADELPA quiere trasladar su profunda solidaridad y apoyo a todos los vecinos, municipios y núcleos afectados por los incendios forestales que están asolando Aragón y, de manera muy especial, por el gravísimo incendio de Las Peñas de Riglos.
La Asociación quiere expresar sus más sinceras condolencias a la familia, compañeros y allegados del militar de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fallecido durante las labores de extinción, así como trasladar sus mejores deseos para la pronta recuperación de los militares que resultaron heridos en el accidente. ADELPA quiere reconocer, asimismo, el enorme esfuerzo y la profesionalidad de todos los efectivos que están trabajando sobre el terreno: bomberos, brigadas forestales, UME, medios aéreos, voluntarios, cuerpos de seguridad, agricultores y ganaderos, sanitarios y todos aquellos que están colaborando en la emergencia.
El incendio de Las Peñas de Riglos ha obligado a evacuar a más de un millar de personas y ha afectado a numerosos núcleos del territorio, poniendo también en riesgo espacios de enorme valor natural, cultural y patrimonial como los monasterios de San Juan de la Peña. ADELPA quiere hacer llegar su solidaridad a los vecinos de Ena, Bailo, Alastuey, Arbués, Larués, Centenero, Osia, Santa María de la Peña, Villalangua, Salinas, Triste, Yeste, La Peña, Santa Cruz de la Serós, Anzánigo, Botaya, Bernués, Santa Cilia, Binacua, Atarés y al resto de núcleos y municipios afectados o amenazados por el avance del incendio, junto con las personas evacuadas y las actividades económicas y turísticas que están sufriendo sus consecuencias.
Más allá de las cifras, detrás de cada hectárea quemada hay territorio, paisaje, patrimonio y, sobre todo, personas y pueblos que viven con la incertidumbre y el miedo de ver el fuego acercarse a sus casas.
ADELPA considera que lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que los municipios del Pirineo llevan años reclamando: la necesidad de establecer una verdadera política de prevención y defensa frente a los grandes incendios forestales.
La extinción es imprescindible cuando el incendio ya se ha producido, pero no puede ser la única respuesta.
Es necesario actuar durante todo el año sobre el territorio y, especialmente, sobre la interfaz entre el monte y los núcleos habitados.
Por ello, ADELPA reclama que se desarrollen de manera efectiva los perímetros o anillos de seguridad alrededor de los pueblos, con actuaciones de limpieza, reducción de combustible forestal, mejora de accesos y creación de espacios que permitan a los servicios de emergencia trabajar y, sobre todo, aumentar las posibilidades de protección de las personas y las viviendas cuando llegue un gran incendio.
La Asociación recuerda que en marzo de este mismo año se firmaron los protocolos entre el Gobierno de Aragón y las diputaciones para impulsar estos anillos de prevención, y que en julio ADELPA reclamó públicamente que estos compromisos pasaran del papel al territorio, con financiación y apoyo técnico suficiente para que los ayuntamientos puedan ejecutarlos.
Hoy, después de lo ocurrido, esta reivindicación es todavía más urgente.
Gestionar el monte para evitar grandes incendios
ADELPA considera igualmente imprescindible abordar, de una vez por todas, la gestión forestal efectiva y continuada.
El Pirineo y el conjunto de las zonas de montaña han experimentado durante décadas un progresivo abandono de usos tradicionales, especialmente de la ganadería extensiva y de determinados aprovechamientos forestales. Como consecuencia, grandes superficies que anteriormente estaban ocupadas por cultivos, pastos, zonas de matorral gestionado y bosques sometidos a aprovechamiento se han convertido en masas forestales continuas, densas y con una enorme acumulación de biomasa.
En estas condiciones, cuando concurren altas temperaturas, sequía, viento y baja humedad, el comportamiento del fuego puede alcanzar una dimensión difícilmente controlable.
Por eso, ADELPA defiende recuperar y mantener el paisaje mosaico, combinando masas forestales gestionadas con pastos, cultivos, zonas de aprovechamiento ganadero y espacios abiertos.
No se trata de enfrentarse al monte, sino de gestionar el territorio para hacerlo más resiliente frente al fuego, al tiempo que se favorecen actividades económicas que mantienen vivo el medio rural.
La causa del incendio debe investigarse, pero no puede ocultar el verdadero problema
ADELPA considera fundamental que se investiguen las causas de cada incendio y que, si existe responsabilidad, esta sea determinada por las autoridades competentes.
Pero conocer la causa que origina un incendio no resuelve el problema de fondo.
Un incendio puede comenzar por una negligencia, una imprudencia, una acción intencionada, una maquinaria, una tormenta eléctrica o cualquier otra circunstancia.
La causa puede ser diferente. El problema es que hoy tenemos un territorio mucho más vulnerable a que un incendio se convierta en un gran incendio.
La combinación de grandes masas forestales continuas, acumulación de biomasa, abandono de usos tradicionales, sequías prolongadas, temperaturas extremas y los efectos del cambio climático está generando unas condiciones que favorecen incendios cada vez más rápidos, intensos y difíciles de combatir.
Por eso, centrarse únicamente en averiguar cómo comenzó el fuego sería insuficiente.
Hay que preguntarse también por qué, una vez iniciado, un incendio puede recorrer miles de hectáreas y poner en riesgo a tantos pueblos.
Y ahí es donde la prevención y la gestión del territorio resultan fundamentales.
ADELPA lleva años advirtiéndolo
La Asociación quiere recordar que no estamos ante una reivindicación nueva.
ADELPA lleva años alertando públicamente sobre el riesgo creciente de los grandes incendios forestales en el Pirineo.
Ya en 2024, ante el incendio de El Pueyo de Araguás, ADELPA reclamó un cambio en las políticas forestales, una gestión sostenible de los montes, la ampliación de cortafuegos, la limpieza de cañadas y la mejora de accesos. La Asociación advertía entonces de la acumulación de biomasa y defendía recuperar los paisajes en mosaico y crear perímetros de seguridad alrededor de los núcleos de población.
En noviembre de 2025, la Asamblea General de ADELPA aprobó por unanimidad un manifiesto específico sobre prevención de grandes incendios forestales, reclamando actuaciones urgentes ante el incremento del riesgo.
Y apenas hace unas semanas, en julio de 2026, ADELPA volvió a reclamar que los protocolos para crear anillos de prevención pasaran del papel al territorio, advirtiendo de que el abandono rural, la acumulación de biomasa y el cambio climático están incrementando el riesgo de incendios de gran intensidad.
Lo que está sucediendo este verano demuestra que aquellas advertencias no eran exageradas.
Una estrategia de territorio, no solamente de emergencia
ADELPA considera que Aragón debe afrontar este problema con una estrategia de prevención a largo plazo, que implique a todas las administraciones y que tenga en cuenta la realidad específica de los municipios de montaña.
Una estrategia que incluya:
• Perímetros de seguridad alrededor de los núcleos de población.
• Gestión y reducción de la biomasa en las zonas de mayor riesgo.
• Recuperación del paisaje en mosaico.
• Recuperación y apoyo a la ganadería extensiva como herramienta de gestión territorial.
• Aprovechamiento sostenible de la masa forestal y de la biomasa.
• Mantenimiento de caminos, pistas y accesos para los servicios de emergencia.
• Inversión estable en prevención durante todo el año, no únicamente durante la campaña de incendios.
• Mayor coordinación entre las administraciones.
• Apoyo técnico y económico a los pequeños municipios, que no pueden afrontar por sí solos estas actuaciones.
Los pueblos no pueden esperar a que llegue el próximo gran incendio para empezar a protegerse.
ADELPA considera que la tragedia de Las Peñas de Riglos debe servir para impulsar, de una vez, un cambio de modelo en la prevención de incendios forestales.
Porque proteger nuestros bosques significa también proteger nuestros pueblos, nuestro patrimonio, nuestro paisaje y, sobre todo, proteger a las personas que viven en el Pirineo y mantienen vivo este territorio.
ADELPA seguirá reclamando que la prevención deje de ser una declaración de intenciones y se convierta en actuaciones reales sobre el terreno.