Está organizada por el Proyecto Biopirineo, de ECODES
El Palacio de Congresos de Huesca reunió el pasado 4 de diciembre a representantes municipales, técnicos forestales y expertos en gestión sostenible para analizar el presente y futuro de los montes de utilidad pública en la provincia. Un sector que, como se repitió durante la jornada, encierra un enorme potencial social, económico y ambiental, pero también serios retos de gestión.
La presidenta de ADELPA, Begoña Dorado, abrió las intervenciones recordando el valor estratégico de estos espacios naturales para la montaña. “Los montes de utilidad pública son una oportunidad para los pueblos de montaña. Son un recurso, no un problema, una gran reserva de biodiversidad que regula el ciclo del agua”, afirmó. Insistió en que se trata de “un patrimonio común que debemos preservar”, aunque reconoció que esa responsabilidad resulta difícil de ejercer para muchas entidades locales: “Llevamos años pidiendo que se nos permita desarrollar esa labor con recursos, pero no tenemos capacidad económica, equipo humano ni medios suficientes”.
Dorado advirtió sobre la pérdida de usos tradicionales y defendió la importancia de los proyectos de custodia y preservación. Según explicó, una gestión municipal sólida permite “integrar mejor el contexto social del territorio” y, además, los ayuntamientos pueden “ejercer un papel coordinador que crea redes entre vecinos, entidades municipales y agentes del sector”, actuando como motor de dinamización rural. También destacó que los montes, bien gestionados, pueden generar empleo local: “Los aprovechamientos forestales pueden generar puestos de trabajo, y el pastoreo extensivo contribuye a la creación de cortafuegos naturales”. Recordó que recursos como la micología o la resina también constituyen oportunidades económicas, y concluyó con una visión clara del equilibrio necesario: “El monte es un sistema vivo que debe mantenerse en equilibrio. La sostenibilidad exige que cada acción, desde un clareo a la extracción de biomasa, contribuya a limpiar el bosque y luchar contra el cambio climático”. Asimismo, defendió la necesidad de “fomentar cadenas de valor locales y transparentes” y de garantizar “aprovechamientos forestales que cuiden la salud del bosque”.
A continuación, Fran Gómez, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo de Huesca, expuso la dimensión real del territorio forestal en Aragón. “Más de la mitad de la superficie forestal supera los 2,7 millones de hectáreas. En Huesca contamos con más de un millón, y más del 50% son montes de utilidad pública”, señaló. Gómez recordó que esta superficie “genera una cantidad ingente de recursos que deben ser aprovechados por terceros”, lo que se traduce en “más de 4.500.000 euros de ingresos para las entidades titulares”.
El responsable provincial subrayó que todo este movimiento económico “debe estar regulado”. Explicó que permanece vigente un reglamento específico de aprovechamientos forestales y que cualquier gestión adecuada requiere “un instrumento de ordenación forestal”. Estos documentos —proyectos de ordenación y planes técnicos de gestión— son imprescindibles para “equilibrar los aspectos socioeconómicos, el uso público y el uso turístico”. Añadió que la administración está realizando “un esfuerzo importante para que todos los montes dispongan de estos instrumentos, porque la legislación nos lo exige”. Gómez insistió en que esta regulación es “un elemento básico y necesario para garantizar el control de calidad que la sociedad demanda”, y recordó que la administración “solo puede actuar dentro de los límites que marca la ley”. Para asegurar ese control, explicó, se utilizan “los indicadores de PEFC España y la supervisión de entidades certificadoras como AENOR”. Finalmente, recordó que “los aprovechamientos deben ser licitados y subastados por los ayuntamientos bajo los principios de igualdad, libre concurrencia y sostenibilidad”.
Por su parte, Ignacio Pérez-Soba Díaz del Corral, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes en Aragón, reforzó la idea de que el sistema forestal aragonés funciona adecuadamente siempre que ambas partes —administración y ayuntamientos— actúen coordinadamente. “El sistema funciona, el sistema es bueno. Y como toda simbiosis, lo necesario es que ambas partes funcionen en ese sentido”, afirmó. También se refirió a nuevas formas de uso, como los “servicios a cambio de precio, los llamados aprovechamientos intangibles”, que empiezan a cobrar relevancia en la gestión forestal contemporánea.
Una parte importante de la jornada se dedicó a la certificación forestal. Manuel Marín, de PEFC España, explicó por qué cada vez más entidades optan por certificar sus montes: “¿Por qué certificarse? Para demostrar que estás haciendo las cosas bien y, además, porque puedes percibir más ayudas”. Marín explicó que la certificación de gestión forestal sostenible garantiza que todas las actuaciones cumplen criterios ambientales, sociales y económicos.
En la misma línea, su compañero Pablo Narváez, también de PEFC España, profundizó en la certificación de cadena de custodia. “¿Qué es y para qué sirve? Para asegurar la trazabilidad del producto y garantizar que los recursos forestales están certificados y cumplen todos los requisitos”, señaló. Una herramienta que permite que la madera y otros productos forestales salgan al mercado con garantías que avalan su origen sostenible.
La jornada concluyó con un mensaje reiterado por varios ponentes y asistentes: la gestión activa es la clave para proteger los montes y evitar catástrofes. La frase que muchos repitieron resume la esencia de la jornada: con una gestión forestal fuerte tendremos incendios débiles; con una gestión forestal débil tendremos incendios fuertes.
Fuente: Proyecto Biopirineo https://biopirineo.es/blog/jornada-pefc-huesca/