ADELPA ha estado visitando esta instalación basada en humedales flotantes con plantas autóctonas, que tratará las aguas residuales del municipio con un sistema de bajo consumo y que aspira a convertirse en una referencia para el medio rural.
San Juan de Plan ha puesto en marcha una fitodepuradora de aguas residuales que convierte a este pequeño municipio del Sobrarbe en un referente de la depuración sostenible. La instalación, basada en humedales flotantes con vegetación autóctona, permitirá que las aguas residuales dejen de verterse directamente al río para ser tratadas mediante un sistema inspirado en los procesos naturales y de muy bajo consumo energético.
El origen del proyecto se remonta al 2019, durante unas jornadas de ADELPA en Boltaña. Es allí donde el consistorio descubrió las características de la fitodepuración. “Queríamos implicar a los vecinos en el proyecto para que tomarán conciencia como usuarios”, explica Roberto Serrano, alcalde de San Juan de Plan.
La principal singularidad del proyecto es el empleo de la Carex Paniculata, una planta ciperácea propia de la zona que actúa como elemento depurador. "Es la primera instalación de estas características que trabaja con una especie autóctona", explica su alcalde, Roberto Serrano. El proyecto se ha desarrollado con la colaboración del biólogo José Vicente Ferrández y del Instituto Aragonés del Agua, además de la ayuda de la Asociación Ria.
El funcionamiento de la instalación se basa en la creación de humedales flotantes, similares a un cultivo hidropónico, donde las raíces de plantas y los microorganismos asociados eliminan los contaminantes del agua. Según Serrano, el sistema destaca por su reducido mantenimiento y por un consumo energético mínimo, limitado prácticamente a una luz led.
La inversión ha ascendido a 317.000 euros y la planta está dimensionada para atender a 300 personas, el doble de la población habitual del municipio, con el objetivo de absorber los incrementos de habitantes durante los meses de verano.
El alcalde defiende que la iniciativa responde a criterios "de sentido común". "Económicamente es mucho más barata, técnicamente es más sencilla y más sostenible que una depuradora convencional", señala. De hecho, recuerda que muchos pequeños municipios encuentran dificultades para asumir los costes de explotación de los sistemas tradicionales de saneamiento de aguas.
La inauguración marca el inicio de una nueva etapa para la instalación. A partir de ahora, la fitodepuradora se integrará como demostrador tecnológico del proyecto europeo WATERSENS y será objeto de estudio por investigadores de distintos países. Entre otras líneas de trabajo, permitirá analizar la capacidad de humedales para retener los microplásticos y mejorar la calidad del agua.
Fuentes: Heraldo de Aragón y Diario del Alto Aragón